El retroceso de la pandemia generó múltiples demandas de retomar lo que se había perdido. Entre ellas se encuentra el retorno a los puestos de trabajo corporativos, con los cambios que el nuevo tiempo implica. Qué pasa en Córdoba.

Las cifras de los reportes de las autoridades sanitarias muestran un panorama alentador en el contexto de la pandemia. En ese escenario, además de las flexibilizaciones que permiten sumarle a la vida cotidiana las salidas, los encuentros y la diversión, aparece como necesidad, tanto para las empresas como para muchos de sus empleados, el regreso a la oficina, un retorno que, sin embargo, implica enormes cambios que van mucho más allá de los protocolos.

Nadie duda que la posibilidad de continuar la modalidad de trabajo remoto, el homeworking, se ha instalado, pero tampoco se discute la necesidad de que los equipos se reúnan al menos dos o tres veces por semana en forma presencial, en especial por el hartazgo de los encuentros virtuales y por la inevitable invasión de cuestiones familiares que para muchos ha tenido el trabajo desde la casa.

Un informe publicado por The Economist muestra que en la mayoría de los países la tendencia es instalar un nuevo modelo mixto o híbrido, donde se alterne el trabajo desde la casa con la presencia en la oficina. En ese contexto, por sólo citar un ejemplo, los australianos se inclinan por quedarse en sus casas lunes y viernes para encontrarse en las oficinas y puestos de trabajo corporativos sólo de martes a jueves.

Qué pasa en Córdoba

Córdoba no es ajena a esta tendencia, pero un análisis completo de lo que puede suceder merece enfocarse primero en los efectos que tuvo la pandemia sobre la modalidad del trabajo corporativo.

Para Graciela Lazarte, directora y fundadora de Officenter, empresa dedicada exclusivamente a la provisión de oficinas y puestos de trabajo en la ciudad de Córdoba, “lo que pasó con el covid fue desintoxicante, ya que generó un reseteo necesario. No íbamos bien”.

La empresaria, líder en su sector, con más de cinco mil metros de oficinas, explica:

“En los cuatro o cinco años previos a la pandemia, muchas empresas comenzaron a modificar su visión de los espacios de trabajo, querían seguir una tendencia informal de espacios de trabajo más flexibles. Con esa informalidad, se incorporaron otras formas de pensar el espacio de trabajo que me parecieron preocupantes como, por ejemplo, un relajamiento en cuanto al factor de ocupación (metro cuadrado por persona), crecía el desapego y se relajaba el control y el cuidado de los recursos humanos, incluso delegando la elección del lugar a la conveniencia del usuario. De pronto, me encontré compitiendo con modelos informales, precarios y nacidos del aprovechamiento de espacios vacantes, sin contemplar los requerimientos necesarios para adecuarlo a las necesidades de empresas formales”.

“Toda esta vorágine que pasó con el covid fue parar las rotativas. Las empresas que durante la pandemia tomaron la decisión de mandar a todo el personal a sus casas y proveerles de las herramientas que necesitaban para ese homeworking, lo hicieron pensando en la seguridad y la salud de sus recursos humanos. Asumieron además los costos de mantener las oficinas vacías y también los de sus empleados trabajando desde sus casas. Ese esfuerzo se hizo para cuidar el recurso humano, la marca y el prestigio. Fue algo que no se hizo figuradamente, se hizo con verdadero sentimiento. Todo esto hizo que ahora estén pensando en una transformación del espacio de trabajo, todas, a eso te lo firmo. Y es porque ya no pueden volver atrás. Ahora, la seguridad, con todo lo que eso implica, volvió a cobrar protagonismo”, agrega Lazarte.

“Apenas comenzó la pandemia, se declaró el fin de la oficina propiamente dicha, pero con el tiempo todos entendimos que el trabajo en equipo y la interacción laboral en su dosis justa entre optimización de tiempos personales y eficiencia laboral, en espacios seguros y de alta infraestructura tecnológica, es el mejor de los escenarios para contener las necesidades del ser humano, su trabajo y las exigencias profesionales del mundo”, considera Lazarte.

ONE

En ese contexto, nace una nueva unidad de negocios dentro de Officenter que se llama ONE, un producto que ofrece soluciones empresariales del tipo Airbnb.

Graciela Lazarte explica que “se trata de un modelo flexible dentro de Officenter, pensado para gente que trabaja desde la casa pero quiere tener un espacio para recibir visitas, correspondencia, llamados telefónicos”.

ONE ofrece, a través de una accesible membresía, la posibilidad de utilizar On Demand espacios, oficinas y salas de reuniones con infraestructura de estándar internacional, solo atendiendo a la necesidad puntual del profesional o la empresa en la nueva modalidad de trabajo.

ONE es una plataforma que conjuga eficientemente el balance ideal entre el trabajo en casa (home office) y en la oficina (office – office) y nació como expresión ideal de esta nueva realidad laboral que el mundo enfrenta”, sintetiza Lazarte.

Con sólo pagar esa membresía, una persona o una empresa puede tener dirección, teléfono, recepcionista bilingüe y también acceder cuando quiera a espacios bien equipados para atender a clientes o desarrollar encuentros con equipos de trabajo, y hasta puestos fijos temporales, solo con ingresar y reservar.

Para conocer más y consultar las fotos de los espacios de trabajo, ingresar a  www.officenterone.com